jueves, 2 de agosto de 2018

Como nunca en la vida de mis 40 años (de la serie Los Años Maravillosos...)

La última vez que tuve una crisis importante por la edad fue a los 24 y me duró 6 años.

Fue demoledora, porque increíblemente a los 17 había planeado todo el futuro... hasta los 25, como si después de llegar ahí el mundo se fuera a acabar, ya por que yo muriera, ya porque en serio, el mundo sí acabaría en el 2003.

Y así, un día desperté y me di cuenta que había cumplido con lo que me propuse con excepción de dos cosas. Ya para ese momento me había creído mi propio cuento de que no voy a morir pronto y desde aquel entonces el mundo no tenía para cuando acabarse, así que seguro tendría tiempo para hacer ese par de cosas que me faltaban (hoy día me sigue faltando por hacer una).

Inevitablemente colapsé. Fui víctima de esa maldita obsesión por saber qué quería hacer de mi vida, para dónde iría.

Por supuesto que no tenía la respuesta. Era lógico si tomamos en cuenta que para cuando planeé mi vida a los 17, había pasado por toda una serie de eventos catastróficos y bastante traumatizantes, pero a esa edad cualquier cosa puede ser así y es más fácil sobreponerse. Bueno al menos yo; y la verdad es que esta afirmación solo ha sido posible hacerla ahora a la distancia.

El chiste es que la incertidumbre me causó una depresión no tan severa. Sin embargo, como la vida no se detiene a menos de que lo haga, la mejor respuesta que encontré a mi profunda preocupación fue aplicar la del dominó "si no sabes qué hacer, lo mejor es acostarse". Y prácticamente eso fue lo que hice. Decidí no estresarme y dejar que la vida me dijera hacia donde ir.

Claro que para una persona que gusta del control total de su entorno no sería tan fácil hacerlo de ese modo; así que me dispuse a ayudarme: si no sabía qué quería, podía empezar por saber que no quería y como finalmente soy, digamos, un poquitín inquieto, me ocupé en actividades que después, cuando por fin me decidí a tomar un camino determinado, me ayudaron mucho.

Así, aún cuando me dediqué a la vida alegre y la disipación, una mezcla de acontecimientos que la vida me puso enfrente (C fue una) y decisiones propias (estudiar otra carrera antes de titularme de la primera, por ejemplo), sumado a las espectaculares personas con las que me había relacionado durante los años anteriores, sentaron las bases que me permitieron afrontar el camino tan difícil que finalmente decidí recorrer (sin contar que durante los hermosos 20s fui una calamidad).

Y así, otra vez, un día desperté, recién cumplidos los 30, después de tener una epifanía y de alguna manera tenía claro que quería hacer; no sé si tengan idea de lo increíble que se siente salir de un periodo de incertidumbre personal. Lo siguiente fue construir un plan a 30 años, flexible pero con varias metas muy bien definidas y revisable cada diez años para modificar, reprogramar o sólo verificar. 

Si bien, ver la luz al fondo pareciera un gran alivio, todo el camino hacia el encarrilamiento personal es toda una travesía. De mi parte, requirió trabajar en varios temas personales, entre ellos la disciplina y lo más difícil, la autoevaluación, cruda, real, el enfrentamiento personal con uno mismo para encontrar todas esas áreas que hay que fortalecer. Encontré que tenía mucho trabajo por delante.

Esto trajo consecuencias inmediatas, de un lado un periodo de pobreza extrema cuya gravedad fue inversamente proporcional al aprendizaje adquirido; una vez más descubrí que he sido muy afortunado por los amigos que definitivamente, no merezco; recibí el apoyo de mi familia y, tristemente, perdí a C (aunque |en realidad ella se perdió sola).  

¡Y la aventura ha sido buena!

Durante los últimos diez años he aprendido, he desaprendido y re aprendido; he adquirido nuevas habilidades y he perfeccionado otras; emprendí proyectos personales y profesionales que me permitieron conocer gente muy interesante y establecer nuevas redes; estudié como loco; he fracasado; me he levantado; he sufrido; he viajado; me he divertido como niño; he llorado; me enamorado; me han roto el corazón. También he tenido años redondos, así como momentos de mucha angustia, de mucha tristeza; así como perdí amistades he ganado nuevas, muy valiosas. Me he dejado botonear, he reaccionado para dejar de permitirlo. 

Descubrí que los conflictos amorosos me pegan durísimo pero también me descubrí en mi mayor intensidad. Soy testarudo; escucho mejor a las personas y me dejo aconsejar y a veces me dan ataques de ansiedad.

Siempre he sido muy observador de mis procesos personales. Siempre. Creo firmemente que tengo que crecer con dignidad, eso implica entender que conforme pasa el tiempo hay cambios físicos y mentales cuya atención es de suma importancia, para lo que hago, para lo que quiero hacer. Desde que cumplí treinta las desveladas me pegan horrible, hay comida que puedo comer y otra que definitivamente no. Soy consciente de mis alcances físicos y descubrí hace poco que se me hinchan los pies después de trabajar, que me han salido canas y que a veces mi visión falla.

Descubrí la maravilloso que es el café, hacer ejercicio -amo jugar futbol- y pasar tiempo en casa leyendo, escuchando música, armando un rompecabezas o descansando frente a la pantalla. Me he llenado de sobrin@s y hasta soy padrino de una de ellas. He viajado. Aprendí a medio escribir y me gusta publicar en este blog. 

Hasta ahora he vivido en tres ciudades diferentes, he besado muchas bocas, he trabajado en la playa y para un actor famoso de cine gringo, también para varios funcionarios de muy alto nivel. Me gusta manejar en carretera por largos trayectos; conozco buena parte de la república y he salido del país al menos tres veces en la vida.

Me he ganado el respeto de mis amigos, de hecho me he ganado su amistad; me sorprendo cuando recibo regalos pues parto de que la gente no tiene ni obligación ni necesidad de dármelos, a veces lloro a la menor provocación y de repente tengo muy mal humor; también hay muchas personas que han sido muy importantes en mi formación y nunca he sabido como agradecerles aunque cada que tengo comunicación trato de hacérselos saber.

Hoy, a la hora de hacer una evaluación puedo compartir que me ha ido bien, que mis metas van cumpliéndose y que en general tengo una vida plena y feliz. He aprendido a no meterme con nadie si nadie se mete conmigo, he cambiado mi forma de relacionarme con el mundo, agradezco mucho cuando alguien quiere estar conmigo y me he vuelto un experto en resolver problemas -incluso los míos aunque el proceso es más lento-; perdono y olvido fácilmente -pero algunas veces ambas cosas me cuestan trabajo-. Vivo sólo y soy responsable directo de tres hermos@s perr@s. Me preocupo por la gente que me rodea y por primera vez no tengo referente adelante de mi que me enseñe el camino ya que todos mis amigos que siempre lo han hecho viven un contexto diferente al mío y ahora yo soy el que está rodeado de gente más joven. Gran reto.

Hoy soy mi mejor versión de mi. 

Y mañana cumplo 40.

(Escrito en algún lugar de la hermosa Xalapalandia el 1 de agosto de 2018)

---Alexred---


martes, 17 de julio de 2018

Yo quiero ser (De la serie Músico, poeta y loco...)

La relación directa entre un suspiro furtivo y un pensamiento anhelante se encuentra en la imagen mental que el corazón nos concede de una fantasía. Nada más importante, nada más necesario que dejarnos llevar de vez en vez por el subconsciente para perdernos en el infinito de los colores de nuestra imaginación. Si en el transcurso de ese pequeño viaje existe un atisbo de realidad, lo mejor es aferrarse a él, a sus colores, a su esencia antes de que se diluya una vez más en la cotidianidad de la vida real. En una de esas, hasta es posible que nuestra fantasía se haga realidad y que nuestro paso por el mundo sea más placentero. 

Al fin que en eso consiste la felicidad ¿o no?


---Alexred---

miércoles, 11 de julio de 2018

Espiral sin fin... (de la serie Misantropías pasajeras)

La soledad es canija, pero más soy yo.

Después de que mis amigos salieron de la prepa para entrar a la universidad ya que eran más grandes, yo daba vueltas por la escuela y sus alrededores solo. 

Así había sido antes de ellos. Sólo así podía ser. Sólo así K y S pudieron reclutarme y sólo así pude conocerlos a ellos: solo. Recuerdo perfectamente como después de deambular y pasar por diferentes grupos en mis horas libres, llegaba directo a las jardineras del patio principal a escuchar música o a leer o permanecer en estado contemplativo recargado en el pilar afuera del gimnasio dónde ellas me encontraban regularmente. Como no tenía nada mejor que hacer ocupé entonces mi tiempo con dos niñas muy bonitas que además de sus besos me brindaron la oportunidad de conocer a las personas que me han acompañado durante todo este viaje; pero esa es otra historia.

Volvamos pues. Esa sensación me ha acompañado a lo largo de mi vida. La universidad fue particularmente dura. Al final hice buenos amigos pero fue muy dura, como si a todos nos hubieran dicho al mismo tiempo que en la universidad sólo había que competir; y así lo hicimos, nos destrozamos entre nosotros como para ver en quién podíamos confiar y después destrozamos a los demás. 

La cosa es que ese mismo sentimiento me abrazó la primera mañana que desperté solo en mi primer departamento una vez que decidí salir de casa de mi mamá. Lo curioso fue que no me dio miedo, al contrario, me aferré a él; como con gusto; como si abrazándolo pudiera evitar que me consumiera, como si al hacerlo estuviera vistiendo una armadura para protegerme de los putazos que siguieron. 

Lo que no te mata te hace más fuerte, pero te va arrancando pedazos del alma que es lo mismo que morir de a poquito en poquito. Al menos a mí me había estado matando así, una por una las múltiples vidas de gato, de los como cinco gatos de las que se compone mi alma.

Por eso cuando CL me dejó, administré -más bien prorrateé- el dolor. Por eso, cuando M me llevó al límite de la solitaria obscuridad -o mejor dicho de la obscura soledad- ya estaba lo suficientemente curtido para defender mis vidas; para jugarlas y solo permitir que me raspara dos, quizá tres, pero no perder ninguna. Por eso cuando en mi propia casa fui ignorado por C pude sobrevivir al vació de esa soledad pinche que sientes cuando se supone que no estas solo.

Exacto. Nunca estás más solo que cuando se supone que estás acompañado. Y es simple, porque sin acompañamiento estás alerta todo el tiempo, total, ya sabes que vas solo. Pero cuando vas acompañado en el camino pero en realidad no eres ni siquiera menos que importante, tienes que cuidarte de la jungla que te rodea y de la fiera que te está ignorando y eso es peor porque se supone que vas acompañado.

Al final me quedo yo para mí; y me quedan mis palabras y este maldito y necio temple que se ha forjado a partir de la administración de mis vidas de gato (de como cinco gatos); que aún cuando están "cascadas" dejé de perderlas.

Como escribió Lope de Vega: "a mis soledades voy,/de mis soledades vengo,/porque para andar conmigo/ me bastan mis pensamientos", que puedo perfectamente convertir en palabras con la firme intención de dejar el rastro de una vida que he disfrutado -y lo sigo haciendo- al máximo, aunque como en una espiral sin fin (bendita dialéctica) signifique probar la amarga soledad de mi consciencia inmediatamente después de pasar por el dulce sabor de mi triunfo personal.

---Alexred---



viernes, 6 de julio de 2018

Pensar en ti (De la serie Soy tu fan...)

Pensar en ti. Soñarte, dormido, despierto; imaginarte, tocarte en el aire; sentir tus labios; escuchar tu risa; esperar el momento del día en el que veré tus buenos días en la pantalla; o que aparecerás de pronto frente a mi; recordar tu aroma, tu cabello, tu sonrisa. Tomarte de la mano mientras platicamos, recordar tu cabeza en mi hombro, recostados; sentir tu piel húmeda, tu respiración, los latidos de ese corazón que corre como liebre en el campo, esperar que llegue el momento para verte, el fin de semana para ver a dónde nos lleva la vida y que el día termine con tu cuerpo junto el mío...

Así hoy y apenas es lunes.

---Alexred---

miércoles, 8 de noviembre de 2017

La Historia Universal como infamia: América Latina...* (De la Serie Palabras Aparte)

A Roberto Sereno.

“Entre 1701 y 1810, seis millones de personas salieron por la fuerza de África, lo que hizo del siglo XVIII la edad de oro de la esclavitud (…) En 1807 Inglaterra abolió el tráfico de esclavos, pese a lo cual 2,000.000 más de esclavos salieron de África entre 1810 y 1870, muchos destinados a Cuba.”
Eric R. Wolf


La historia siempre es contada por los vencedores -nos enseña la propia historia-, no importa cuan difamadora, inexacta, incluso ficticia o simplemente elevada de un simple rumor a rango de responsabilidad histórica… infamante, pueda ser tal versión.


Ejemplos abundan. Quién en realidad puede asegurar que María Antonieta, con esa frivolidad con la que es retratada, dijo aquella frase que se le atribuye sobre si los franceses no tenían pan para comer que comieran pasteles. No es lo mismo traducir Cuauhtemoc como águila que cae que como águila que desciende para cazar ¿verdad? ¿Dónde quedaron los tesoros de Persia cuando su museo fue saqueado por una horda de soldados imperiales que invadió Irak y derrocó a un dictador producto de la política internacional del propio invasor?


La historia universal es ofendida cuando se intenta borrar la visión de los vencidos, y a la vez se convierte en agresora de esos pueblos cuya fortuna, al parecer, ya los había abandonado.


Un día los europeos, cansados de luchar entre sí y permanecer atorados en la historia de sus propias carnicerías, decidieron que la mejor manera de vencer a los enemigos dentro de la Europa medieval y sus vecinos de Asia, era cruzando los océanos por el lado opuesto de navegación. Luchando contra sus propios temores, contra su ignorancia, iniciaron uno de los cambios más importantes en la historia. Lo malo fue que no dejaron de matarse entre ellos pero con esa decisión comenzaron también a matar al resto de los seres humanos.


De manera paralela, aquí en América ya habían florecido –e incluso desaparecido- algunas de las culturas más importantes que el mundo ha conocido –mayas, teotihuacanos, zapotecas, mexicas, etc.-. Culturas que tenían un desarrollo ligado a ciencias tales como la astronomía, la medicina, las matemáticas, la ingeniería, la arquitectura, la agricultura, que en algunos casos estaban más avanzadas que en el “Viejo Mundo”. Poblaciones con identidad, religión, rituales, lengua, dioses, y costumbres propias, y que perfectamente definían su cultura y habitaban ciudades con mayor concentración demográfica que las más importantes de Europa.


La llegada de los europeos al nuevo continente se convirtió en la ruina de todas las comunidades nativas, avanzadas o no, de su historia, de su cultura. Significó uno de los mayores genocidios en la historia de la humanidad[1], ligó para siempre la historia del desarrollo europeo a la miseria de la América Latina y de los pueblos del Norte, y a la ignominia sufrida por los negros africanos condenados a la esclavitud descarnada sin precedentes en la historia de la esclavitud[2].


En los primeros trescientos años que siguieron a su descubrimiento y posterior explotación, América Latina se convirtió en la mina del mundo europeo, motor de su desarrollo –los últimos doscientos años también, sin embargo Estados Unidos comenzó a participar hegemónicamente en el saqueo desde sus inicios como nación independiente-, con la misma rapidez con la que se crearon ciudades alrededor del esplendor que causó la extracción de metales preciosos en las minas, se abandonaron al quedarse las minas vacías –vaciadas-, dejando tras de sí una estela de desgracia y pobreza; así, del saqueo no se salvó ni el guano que fue la ocasión para una absurda guerra entre el Perú, Chile y Bolivia donde el imperio británico resultó ganador[3], ironías de la vida: la mierda generando mierda. 

Por el camino hasta perdimos el derecho a llamarnos americanos…”[4].


Los libros de historia universal registran claramente la transición del dominio europeo, por el del dominio estadounidense; la joven nación enseñó los dientes a muy temprana edad, y entre la conquista de territorios hacia el oeste, la defensa de éstos y su destino manifiesto, condenaron a la América criolla, a la América mestiza, a la América nativa, y a toda su riqueza natural, al estatus de backyard.


La América Ibérica y sus islas en el Caribe, ha sufrido guerras civiles, invasiones, pérdida de territorio, de soberanía –y de un largo etcétera-, en el que los Estados Unidos han participado, ya activamente, ya de manera velada, quitando gobiernos, poniéndolos, financiando a los traidores de la patria, siempre defendiendo sus intereses.


Pareciera pues, que América Latina va perdiendo identidad cuando su población, cansada, empobrecida, explotada, pierde la batalla cultural al seguir con el papel de suministradora de recursos y servicios para el primer mundo. Así, una de la regiones más vastas y ricas del planeta concentra una gran desigualdad, una gran pobreza… una gran marginación.


De este modo, la historia se sigue escribiendo, convirtiendo a Latinoamérica y su Caribe en la gran perdedora, y a sus habitantes en números negativos de las estadísticas internacionales[5]; sin embargo, no se resigna a que su historia sea sólo contada por los vencedores, esta historia ha marcado la cultura, las artes, la literatura, a la historia misma, a la sociología, al derecho, a la política; y deja huella fehaciente de la ignominia que se ha cometido en la región en espera de que sus habitantes algún día la lean, la conozcan, y decidan cambiar el rumbo para dejar de repetirla.

*Publicado en el primer número de Palabras Aparte en 2010

---Alexred---





[1] Eduardo Galeano apunta que Los indios de las Américas sumaban no menos de setenta millones, y quiza más, cuando los conquistadores extranjeros aparecieron en el horizonte; un siglo y medio después se habían reducido, en total, a sólo tres millones y medio. Las venas abiertas de América Latina. Siglo Veintiuno Editores, México 1999.
[2] Para un mayor entendimiento de las relaciones de esclavitud en África y/o la pignoración consultar Wolf, Eric. Europa y la gente sin historia, pp 254-256. FCE, Mexico 2005, segunda reimpresión 2009
[3] Cfr. Galeano, Eduardo, op. cit. Pp 226-229.
[4] Galeano, Eduardo, op. cit. Pag. 2
[5] v. gr. El informe de la CEPAL denominado Balance preliminar de las economías de América Latina y el Caribe 2009, estimó que el crecimiento de la región sería de -1.9% tasa inferior a la de África que tuvo balance positivo. Disponible en http://www.eclac.org/publicaciones/xml/2/38062/2009-898-BPE_2009-WEB.pdf

miércoles, 23 de agosto de 2017

Superhéroes y princesas... (de la serie Misantropías pasajeras)

Claro que no nos entendemos. Hombres y mujeres vivimos realidades diferentes que nos mantienen en constante conflicto; algunas tienen que ver con nuestra constitución física, pero gran parte de nuestros problemas provienen de nuestra educación.

Hablemos primero de los hombres, que han (hemos) decidido escribir no solo la historia de sus (nuestras) andanzas, amoríos y guerras, sino que además han (hemos) esculpido a sus (nuestras) deidades inspirados en sí (nosotros) mismos, al mismo tiempo que han (hemos) vendido la idea de que es al revés: ellos nos crearon a su imagen y semejanza y terminamos venerando dioses hombres y erigiendo obeliscos (penes gigantes) por todo el mundo en nombre de la bendita creación.

Así, hemos seguido siendo educados en sociedades religiosas, económicas y políticas de corte patriarcal, donde las figuras sujeto de adoración poseen poderes especiales que constantemente queremos alcanzar, deseamos tener. Esta necesidad de poder se enseña no solo a través de los diferentes libros sagrados -dependiendo la religión-, sino también en lecturas de fácil consumo, los cómics.

Entonces tenemos hombres cuyas primeras figuras de culto son seres que físicamente no existen o que tienen acceso a poderes extraordinarios y cuyo objetivo a grandes rasgos es salvar a la humanidad y su planeta Tierra. 

Para no meternos en el tema escabroso de los dioses, hablemos de la cultura pop y sus superhéroes -excepto de calcetinconrombosman, of course-, todos los niños quieren ser uno de ellos y aquí esta el error: ningún personaje detrás de los superhombres es feliz. Todos son desdichados, tienen problemas de personalidad y les cuesta mucho trabajo relacionarse con la gente normal, bueno, hasta entre ellos tienen problemas. 

Ese es el ejemplo de vida de los niños. 

Además hay que sumarle a esto el entorno social, machista, en donde los hombres tienen la fuerza física necesaria, así como el poder económico suficiente para someter a las mujeres con el pretexto de que necesitan de nuestros cuidados siempre, todo el tiempo. Peor aún, las mujeres son objetos que solo sirven para satisfacer nuestro apetito sexual o ser madres de familia atadas a la prole y sus necesidades (de la prole no de ellas).

Todavía en ciertos estratos sociales se acostumbra que los padres orgullosos ellos de sí mismos, lleven a sus hijos varones a que tengan sexo por primera vez y conozcan las artes del amor con una prostituta ¡No mames! Y entonces nos preguntamos por qué chingados los hombres en pleno siglo XXI siguen ejerciendo violencia contra las mujeres.

Es decir a los hombres no nos educan para ser los príncipes azules de los cuentos que les venden a las niñas.

Y aquí entramos con las mujeres cuyo ideal pasa siempre en algún momento de sus vidas por la espera en su torre familiar de cristal, del príncipe azul que no esta siendo preparado para ser príncipe azul de cuento rosa por ninguna sociedad en ningún lugar.

Las mujeres perdieron su derecho a gobernar el mundo porque son víctimas de sus hormonas que además son la causa de los grandes males de la historia -si esa misma historia escrita por hombres-; y al contrario de nosotros son educadas para gobernar su casa, eso sí sin que su marido se entere porque entonces ni ahí.

Sus lecturas son los cuentos clásicos de Disney que convirtieron a las princesas en el sueño americano del éxito y la felicidad, olvidando la verdadera historia: las princesas no se inventaron para ser felices, por el contrario, casi en todas las culturas han cumplido un rol político muy específico como moneda de cambio.

Los propios padres no son capaces de preparar a sus hijas para enfrentarse a un mundo que no es color de rosa y donde convivirán con gente que se comportó como ellos cuando eran jóvenes -quizá se sigan comportando igual- y en muchos casos prefieren asegurarse -según ellos mismos- que el hombre que les toque de pareja seguirá cuidándolas cómo él las cuidaría y les transfiere la responsabilidad de sus cuidados aunque el precio -alto- sea que se las coja. Es decir, en estos tiempos de avances científicos y desarrollo tecnológico sin precedentes, los padres siguen cuidando la virginidad de las niñas al grado de querer controlar su sexualidad con el mismo pretexto con el que han sido sometidas a lo largo de la historia: su propio bienestar. Violencia pues.

Pasa pues que a la hora de juntarse, hombres y mujeres hablamos un idioma distinto, decimos las mismas cosas pero de diferente manera o con diferente significado; entramos en conflicto por que ellas no son las damas en peligro que necesitan de nuestros servicios de superhéroes, entonces mientras nosotros hacemos las cosas que hacemos cuando las hacemos bien, las hacemos por los dos y el mensaje nunca llega de la forma correcta, y cuando las hacemos mal siempre decimos que es por los dos cuando en realidad solo es por uno mismo y en ambos casos siempre somos conscientes; pero tampoco nosotros somos los príncipes azules en blanco corcel que llegan a rescatarlas del diabólico dragón o de la malvada bruja, somos borrrachos o mujeriegos o golpeadores o demasiado egocéntricos, que sin embargo, somos capaces de cambiar por el poder del amor que ustedes nos profesan y luego, nada importa ya, ni siquiera ustedes que pueden aguantarlo todo.

El asunto es que con todo y todo la sociedad ha ido cambiando, lento pero igual ahí la lleva; y cuando las mujeres se van dando cuenta de esto a veces se manifiestan con mucho rencor pero también con mucha incertidumbre y con pasos firmes van ganando terreno en todas las áreas, mientras que los hombres, que no quieren perder los miles de privilegios que a través de los siglos han obtenido, también reaccionan con violencia y se convierte en un diálogo de sordos que no conduce a ningún lado. Olvidamos pues que hombres y mujeres somos complementos, como amigos, como socios, como pareja, y en un mundo violento lo último que podemos permitirnos es perder la razón y destrozarnos los unos a las otras.

Me parece que es muy fácil enseñar a los niños a que no son superhéroes y que las mujeres se pueden cuidar solas y que las niñas no son princesas y que podemos enseñarlas a cuidarse como se les enseña a los niños.

---Alexred--




lunes, 31 de julio de 2017

Tiempo... (de la serie Soy tu fan.)

Todos los días la veía pasar a través de la ventana, a la misma hora, de tantas veces que había sucedido ella ya sabía que él la miraba pero él no sabía que ella se había dado cuenta, ambos tenían una cita diario, y ambos también esperaban que algún cambio físico o químico o astral o azaroso -cosas tan simples como una lluvia repentina que le permitiera a ella detenerse al puerta de la tienda debajo de su ventana o tan complicado como un cambio en el eje terrestre que aún cuando destruyera el mundo la llevara directo a la puerta de su casa- cualquier cosa pues, que les permitiera dar el paso y conocerse.

Por alguna extraña razón ella no lo consideraba un acosador y él no se acercaba para no pasar como tal; y de algún modo ambos tenían razón, él la había visto por casualidad una tarde soleada, calurosa, del marzo otro poco loco en el que por la mañana había llovido con granizo y todo. Más que su rostro, que por sí mismo era hermoso, tenía un pequeño resplandor, ese que sólo las personas que son felices y que no cargan con peso que no les corresponde tienen y que las hace livianas, en efecto, ella caminaba de tal manera que parecía que no tocaba el piso; de eso se había dado cuenta él cuando la vio desde su su ventana: parecía que se dirigía directo hacia él y cuando vio su rostro se transportó a otra galaxia (muchas veces se imaginaba él mismo cambiando el eje terrestre) ¿Cómo le explicas a una extraña que has descubierto el secreto de la felicidad en la suya?

No pasó mucho tiempo para que ella lo viera a él, siempre con una taza de café, a veces en playera, a veces con suéter, siempre también fingiendo mirar para otro lado; ella se dio cuenta de que le importaba cuando se descubrió arreglándose mejor para él, ella, cuya actividad profesional la colocaba en la categoría de mujer exitosa, y sin embargo, otro día, a la mitad de una de esas juntas en el trabajo en la que hay que resolver algo importante, se encontró preguntándose qué haría ella el día que él decidiera tan sólo fijar su mirada por fin en la suya, ni que pensar si le dirigiera la palabra, qué le contestaría, cómo le explicas a un extraño tu necesidad de perderte para siempre en su mirada; no pudo más que sonrojarse.

Era una cita pues, el momento más importante del día en la vida de ambos, por lo menos en lo que respecta a sus vidas personales; pero habían pasado ya algunos meses y no habían hablado una sola vez. En realidad él temía que al escuchar su voz confirmara que ahí se quedaría para siempre aún cuando ella solo le dijera -No; y ella seguía sin saber que contestar.

Una tarde de agosto, cuando por fin llovió, él no estaba en la ventana, ella se fue acercando con la mirada fija a ese lugar en el que él siempre estaba parado fingiendo ver para otro lado, y entonces sintió como su cuerpo se estremeció pensando que podía haberle sucedido algo, fue entonces cuando al llegar a la tienda debajo de su ventana lo encontró esperándola con un café, una toalla y un paraguas bajo la cortina de la tienda, la lluvia repentina que ella había esperado llegó y él estaba feliz de que no necesitó que el eje de la tierra se moviera para verla aparecer en su puerta.

---Alexred---